Historias del Ascensor (XII) | Cartas anónimas

El ascensor, a veces, ejerce como algo más que un medio de transporte accesible y se convierte en un improvisado muro de mensajes. El corcho que todos los bloques de pisos necesitan para que sus vecinos se comuniquen. Los mensajes varían mucho entre sí; durante estos meses de pandemia, sin ir más lejos, hemos visto de todo: desde aquellos mensajes infames que invitaban a los profesionales de la salud que vivían en el bloque a que se mudaran, hasta otros mucho más amables, como los de motivación a los médicos o aquellos que proponían simpáticas iniciativas para paliar los efectos emocionales y económicos de la crisis que vivimos.

¡Vamos a verlos!

El «No vuelvas a casa» que nunca quisimos ver

Hay que recordarlo para volver a denunciar este tipo de comportamientos: durante el confinamiento, algunos sacaron lo mejor de sí mismos…y otros dieron rienda suelta a su mala educación y se dejaron llevar por el miedo. Es el caso de unos vecinos de un edificio en Buenos Aires que decidieron dejar, en el ascensor del bloque, un mensaje cruel dirigido a los profesionales de la salud que allí habitaban: «Si eres médico, enfermero o farmacéutico, vete del edificio».

Mensajes solidarios que, ahora sí, decoran el ascensor

Un mensaje en el ascensor puede ser un elemento incómodo, pero también puede funcionar como un elemento decorativo lleno de humanidad.

Es el caso del mensaje que una vecina de Tenerife dejó en el ascensor de su bloque de pisos en medio de la primera ola de la pandemia. Un mensaje solidario que, en contraposición con el anterior, llenaba de cariño y compromiso social las paredes del elevador.

«Ante los mensajes que se están viendo, pidiendo (casi diría que “exigiendo”) a las personas que están trabajando que se busquen otros sitios donde vivir para no contagiar a sus maravillosos vecinos, solo puedo aportar mi mensaje a esos trabajadores, sean mis vecinos o no, porque confío en que somos más las personas con dos dedos de frente y kilos de corazón!»

Una invitación sorprendente

Este vecino de Granada decidió invitar a todos los residentes del bloque a participar en el sorteo del Gordo de la Navidad. ¿Cómo? Dejando una carta en el ascensor en la que, esgrimiendo la falta que hacía «una buena alegría», aclaraba que todos los inquilinos del bloque y la limpiadora del mismo serían beneficiarios del premio, si lo hubiera, de un décimo de Navidad que él compró.

Una iniciativa curiosa y llena de cariño que hizo brillar el ascensor de este bloque de pisos de Granada. Y es que, como hemos visto, los ascensores están tan integrados en nuestras comunidades que los utilizamos para todo, incluso para relacionarnos y exteriorizar lo que tenemos dentro.

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