Somos Vilber (I) | Tres sillas para Cristina

Cristina es una niña de 10 años -«Casi 11», especifica Ana, su madre- que nació con parálisis cerebral, condición que le obliga a moverse en silla de ruedas.

La movilidad reducida que Cristina padece desde su nacimiento hacía que la única forma de subir y bajar las escaleras de los dos domicilios que frecuenta su familia fuera en brazos de su madre. Hasta que su abuelo decidió investigar, contactó con Vilber y encargó la instalación de tres sillas: dos para uno de los hogares de la familia, en Salobreña (Granada) y otro para el que tienen en Jaén. Eso fue hace un año.

«Ahora es más autónoma»

Fue durante la fase más dura de la pandemia, durante el primer confinamiento, cuando Miguel Ángel, abuelo de Cristina, llamó a Vilber. «Hace 3 o 4 años vivíamos, mi mujer y yo, en una vivienda unifamiliar; que tiene piscina y jardín y esas cosas. Esta vivienda, al final, decidimos dejársela a mi hija, para que la disfrutara con sus hijos y su marido. Pusimos un ascensor para bajar al sótano y subir a los dormitorios. A partir de aquí, teníamos en mente poner las sillas salvaescaleras para que mi nieta pudiera acceder a la piscina y entrar con más facilidad a la casa».

Fotografía cedida por la familia de Cristina

Al poco tiempo, las sillas estaban instaladas. «El día que le enseñamos la silla por primera vez gritaba de alegría como una loca; ahora puede bajar y subir sola, como sus hermanas», cuenta su madre, por su parte. «Y mi espalda lo ha agradecido. Ten en cuenta  que hasta entonces la bajaba a pulso; para mí también ha sido increíble», reconoce.

Silla salvaescaleras instalada por Vilber

«Cristina es una persona especial»

Una vez instaladas las sillas y comprobado que todo iba bien, Miguel Ángel que, agradece a Vilber el servicio -«Una de las sillas tuvo una avería y nos la solucionaron en 24 horas», recuerda-, expresa lo que significa para él su nieta: «¿Has visto las fotos? Tengo tres nietos, pero no es igual. Mi nieta es la que más me quiere: si la conocieras, verías que es especial. Solo por lo que estoy diciendo ahora me está pidiendo un abrazo. Yo tengo 70 años y ella es mi vida: lo doy todo por ella. Una persona muy sensible y especial que me ha hecho sentir lo que nadie en esta vida».

 

Fotografía cedida por la familia de Cristina

 

Un cariño, el de un abuelo que fue arquitecto y ahora está jubilado, hacia su nieta, que se ha traducido en uno de los regalos más útiles y especiales que se le pueden hacer a una persona discapacitada, una solución accesible. «¿Que por qué decidí regalarle las tres sillas salvaescaleras? Porque es mi nieta y se merece no lo mismo que los demás: mucho más».

_________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Este texto es el primer episodio de #SomosVilber; línea de reportajes que tiene como objetivo narrar las historias de clientes reales de Elevadores Vilber.

 

 

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *