Historias del Ascensor (I) | Amor en un metro cuadrado

El ascensor es un medio de transporte tan rutinario que a veces se nos olvida precisamente eso, que es un medio de transporte. En España funcionan un millón de ascensores y se mueven por él 375 millones de pasajeros. Por sus características -tamaño reducido, lleno de espejos en los que mirar y mirarnos-, y por la duración de de sus viajes -fugaces o eternos, según la compañía-, a veces funciona como un observatorio del alma. 

Y no, no lo estamos inventando: lo vemos en el arte. Cine, publicidad, música, teatro y literatura han encontrado en el metro cuadrado del ascensor el caldo cultivo perfecto para desarrollar sus historias. Historias en las que entran, claro, tórridas -y un poco exageradas- escenas de amor.

Amor en un metro cuadrado: cuando Neo conoció a Trinity

En una de las escenas más icónicas del cine, Neo (Keanu Reeves) -protagonista de Matrix, clásico de ciencia ficción- desata su amor por Trinity (Carrie-Anne Moss). Y no es la única escena de la película con el ascensor como protagonista: los elevadores, en Matrix, presencian bombas, huidas…

Bianco: ¿iniciar o no una conversación?

Fingir que nada de lo que pasa a tu alrededor te afecta mirando el móvil es una técnica salvavidas para todos aquellos que prefieren pasar de puntillas por el ascensor. Así, ¿Cuántas historias nos perdemos?

Tomando esta situación como base, la marca de moda danesa Bianco lanzó el corto The Lift. La historia de un chico y una chica que se conocen en un ascensor, pero ninguno de los dos se anima a hablar con el otro. Una campaña en pro del contacto humano, de las conexiones; una historia de amor que, como tantas, no llega a más por la inseguridad de sus protagonistas.

La magia del metro cuadrado: el sonido que se escapa por los auriculares

Estar con gente en distancias tan cortas como las que propone un ascensor puede ser un arma de doble filo. Qué te vamos a contar: olores, estornudos y algún que otro gesto extraño.  Otras, en cambio, permanecer a menos de un metro de esa persona nos puede desvelar algo tan interesante como la música que está escuchando en sus auriculares. Y, tachán, se hace la magia.

En el caso de Tom y Summer (de la película 500 días con ella), el ascensor es el primer escalón hacia un hipotético futuro juntos. Allí, conocen su pasión común por Los Smith; y, gracias a este pequeño detalle, su amor se quita el disfraz de utópico.

 

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