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Fosa del ascensor: qué es, para qué sirve y qué profundidad debe tener

La fosa del ascensor es el espacio situado justo bajo la cabina que aloja los elementos de seguridad y amortiguación del equipo. Su profundidad depende del tipo de ascensor y de la normativa vigente, como la EN 81-20, que establece los requisitos mínimos para garantizar un funcionamiento seguro y accesible. Entender este espacio es clave para planificar cualquier instalación con garantías, especialmente en proyectos de elevadores y ascensores.

¿Qué es la fosa de un ascensor?

La fosa de un ascensor es el espacio inferior del hueco del ascensor, ubicado por debajo del nivel de la planta más baja. Su función principal es albergar los componentes de seguridad y los sistemas de amortiguación que protegen la cabina y a los usuarios en caso de una sobrecarrera o un descenso inesperado.

Este espacio actúa como el “colchón técnico” del ascensor: un área imprescindible para alojar amortiguadores, interruptores de seguridad, puntos de inspección y elementos que permiten a los técnicos acceder al sistema de forma segura. Además, cumple una función estructural, ya que permite que el ascensor pueda detenerse de manera controlada sin impactar directamente contra el suelo del edificio.

En nuestro trabajo diario vemos cómo, en muchos edificios, el diseño del foso condiciona toda la instalación. Por eso es esencial que esté correctamente dimensionado desde el inicio y que cumpla con la normativa, ya que también facilita las tareas de mantenimiento y revisión periódica, imprescindibles para la seguridad y la durabilidad del equipo.

¿Para qué sirve la fosa del ascensor?

La fosa es un elemento clave del sistema de elevación. Estas son sus funciones principales:

  • Garantizar la seguridad del ascensor ante cualquier maniobra inesperada, actuando como espacio de detención controlada.
  • Alojar los amortiguadores o topes, que absorben la energía si la cabina desciende más de lo previsto.
  • Facilitar el mantenimiento, ya que permite a los técnicos acceder a componentes del ascensor de forma segura.
  • Proteger los elementos mecánicos que requieren una ubicación baja dentro del recorrido.
  • Asegurar la correcta alineación de la cabina con la planta más baja, evitando escalones o desniveles que dificulten la accesibilidad.
  • Permitir la instalación de sistemas complementarios, como la luz de foso, la escalera de acceso o la cubeta de retención en ascensores hidráulicos.

Desde nuestra experiencia en Elevadores Vilber, especialmente en edificios existentes, sabemos que una fosa bien diseñada evita incidencias, facilita el mantenimiento de ascensores y contribuye directamente a la seguridad de los usuarios. Cuando falta espacio o el foso no está correctamente ejecutado, los problemas pueden multiplicarse: filtraciones, accesos complicados, golpes de cabina o incluso la imposibilidad de instalar ciertos modelos de ascensor.

Por eso es fundamental que este espacio se dimensione y construya siguiendo criterios técnicos y normativos claros, siempre con el objetivo de ofrecer un ascensor seguro, estable y accesible.

puertas de ascensores

¿Qué profundidad debe tener el foso del ascensor según la normativa?

La profundidad del foso está regulada principalmente por la normativa EN 81-20, que establece los requisitos de seguridad para la instalación y el funcionamiento de los ascensores en Europa. En los ascensores convencionales, esta normativa exige que exista un espacio inferior suficiente para que los amortiguadores, los sistemas de seguridad y el personal de mantenimiento puedan trabajar de forma segura.

De manera general, la profundidad de un foso estándar suele situarse entre 1,00 y 1,20 metros. Esta medida puede variar según el modelo de ascensor, la capacidad de carga, el recorrido y las características del edificio. En instalaciones con limitaciones estructurales, como ocurre en muchos edificios existentes, se aplican soluciones específicas que permiten reducir esa profundidad cumpliendo igualmente con los requisitos de seguridad.

Algunas normativas locales o autonómicas pueden exigir ajustes adicionales, especialmente en materia de accesibilidad o seguridad contra humedades. Por eso siempre es recomendable realizar un estudio técnico adaptado a cada caso.

A modo orientativo, estas son las profundidades más habituales:

Tabla orientativa de profundidades de foso

Tipo de ascensor Profundidad habitual Normativa aplicable
Convencional de tracción 1,00–1,20 m EN 81-20
Hidráulico 0,80–1,20 m EN 81-20
Unifamiliar / velocidad reducida 10–25 cm EN 81-41 / soluciones específicas
Ascensor en edificio existente con limitaciones Variable según estudio EN 81-21

Una correcta profundidad no solo garantiza la seguridad, sino también un mantenimiento más ágil, fiable y duradero.

Profundidad del foso según el tipo de ascensor

La profundidad exacta del foso no es igual en todos los ascensores. Cada sistema utiliza componentes distintos y requiere un espacio inferior adaptado a su modo de funcionamiento. Por eso es importante analizar cada caso y elegir la solución más adecuada para el edificio, el uso previsto y las necesidades de accesibilidad.

A continuación detallamos las diferencias principales entre los distintos tipos de ascensores y cómo influyen en la profundidad necesaria del foso.

Ascensor de tracción

Los ascensores de tracción necesitan, por lo general, una profundidad de foso mayor, ya que utilizan un sistema de contrapeso y guías que exigen un espacio adicional para garantizar una detención segura. La profundidad habitual se sitúa entre 1,00 y 1,20 metros.

Los elementos que requieren ese espacio inferior son:

  • Amortiguadores de cabina y contrapeso, que absorben la energía en caso de sobrecarrera.
  • Guías del contrapeso, que necesitan un recorrido libre hasta el fondo del hueco.
  • Poleas y sistemas vinculados al chasis, que deben quedar correctamente alojados.
  • Espacio de seguridad para el personal de mantenimiento, imprescindible según la normativa.

Este tipo de ascensor es habitual en edificios con un recorrido medio o alto, donde la mayor eficiencia energética del sistema compensa la necesidad de una fosa más profunda.

Ascensor hidráulico

En los ascensores hidráulicos, la profundidad del foso suele ser ligeramente menor, ya que el sistema no utiliza contrapeso. La profundidad habitual oscila entre 0,80 y 1,20 metros, dependiendo del modelo y de los elementos de seguridad que incorpore.

Los componentes que condicionan la altura del foso son:

  • Pistón hidráulico, que impulsa la cabina y requiere espacio para la parte inferior del cilindro.
  • Amortiguadores, que deben absorber la energía en caso de descenso inesperado.
  • Cubeta de retención, obligatoria para contener posibles fugas de aceite.
  • Elementos de inspección y mantenimiento, como luz de foso o interruptores.

Este tipo de elevador es frecuente en edificios de pocas plantas, donde se valora su simplicidad mecánica y la suavidad del movimiento.

Ascensores unifamiliares o de velocidad reducida

En viviendas particulares o en instalaciones de velocidad reducida, la normativa permite utilizar fosos muy pequeños, normalmente entre 10 y 25 centímetros. Esta reducción facilita enormemente la instalación en casas ya construidas o en espacios donde no es viable excavar un foso convencional.

Cuando no existe espacio para un foso, pueden aplicarse soluciones como:

  • Crear un foso mínimo mediante la retirada del pavimento.
  • Instalar una rampa de acceso en la planta baja.
  • Recurrir a elevadores sin foso, siempre que cumplan la normativa específica.

Estas soluciones están pensadas para hacer accesible una vivienda sin necesidad de grandes obras, y suelen ser las más adecuadas para usuarios con movilidad reducida o personas mayores que desean autonomía en su hogar.

En Elevadores Vilber trabajamos a diario con este tipo de configuraciones, ofreciendo alternativas seguras y adaptadas a cada situación.

¿Qué elementos debe incluir obligatoriamente la fosa de un ascensor?

Una fosa de ascensor debe contar con una serie de elementos que garantizan la seguridad, el acceso y el mantenimiento adecuado del sistema. Estos componentes están regulados por normativa y son imprescindibles para que el ascensor funcione con garantías.

Elementos esenciales:

  • Amortiguadores o topes: absorben la energía si la cabina o el contrapeso descienden más de lo previsto.
  • Interruptor de parada de foso: permite detener el ascensor durante las tareas de mantenimiento.
  • Luz de foso: garantiza la visibilidad en la zona inferior y evita riesgos durante las inspecciones.
  • Escalera de acceso: facilita la entrada segura al foso cuando su profundidad lo exige.
  • Cubeta de retención (en ascensores hidráulicos): recoge posibles fugas de aceite, evitando contaminación y riesgos.
  • Sistema de drenaje: ayuda a evacuar agua en caso de filtraciones puntuales.
  • Membranas o tratamientos impermeabilizantes: protegen las paredes y la base del foso frente a la humedad.
  • Puntos de inspección y señalización básica: facilitan el trabajo técnico y refuerzan la seguridad.

Aunque cada instalación puede requerir ajustes específicos, estos elementos forman parte del equipamiento mínimo que debe integrar una fosa de ascensor bien ejecutada. En Elevadores Vilber vemos a diario que un foso correctamente equipado evita averías, mejora la seguridad y facilita un mantenimiento rápido y eficiente.

Problemas habituales en los fosos y cómo prevenirlos

Los fosos de ascensor son zonas especialmente sensibles a problemas de humedad, accesibilidad y mantenimiento. Identificar estas situaciones a tiempo es clave para evitar averías y garantizar la seguridad del sistema.

Problemas más frecuentes:

  • Filtraciones de agua: suelen aparecer en edificios antiguos o en zonas donde el nivel freático es alto. Solución: impermeabilización y sistemas de drenaje adecuados.
  • Humedad por capilaridad: la base del foso absorbe humedad del terreno. Solución: tratamientos impermeables en solera y paredes.
  • Inundaciones puntuales: provocadas por lluvias intensas o roturas de tuberías cercanas. Solución: drenajes y revisiones periódicas.
  • Acceso complicado al foso: fosos poco profundos o mal diseñados dificultan el mantenimiento. Solución: ajustar el acceso o aplicar soluciones de foso reducido según normativa.
  • Presencia de residuos o suciedad: afecta al funcionamiento de los amortiguadores y otros elementos. Solución: limpieza periódica.
  • Mantenimiento deficiente: la acumulación de incidencias sin revisar puede derivar en averías graves.

Desde nuestra experiencia en Elevadores Vilber, trabajamos con muchos edificios antiguos en los que detectamos filtraciones persistentes, fosos sin drenaje o elementos de seguridad incompletos. Una revisión periódica y una intervención temprana permiten evitar daños mayores y prolongar la vida útil del ascensor.

corredor con ascensores

¿Cómo se impermeabiliza correctamente un foso de ascensor?

La impermeabilización del foso es fundamental para evitar filtraciones, daños en los componentes del ascensor y problemas de mantenimiento. Existen varios métodos eficaces, que se aplican en función del estado del edificio y de las condiciones del terreno.

Métodos de impermeabilización más utilizados:

  • Membranas impermeables: se aplican sobre las paredes y el suelo del foso para crear una barrera continua contra el agua. Son adecuadas en edificios nuevos o en rehabilitaciones completas.
  • Morteros impermeabilizantes: se aplican como revestimiento y ofrecen una protección resistente frente a humedad por presión o capilaridad. Ideales cuando el foso presenta pequeñas filtraciones.
  • Sistemas de drenaje: consisten en tuberías o canalizaciones que recogen y evacuan el agua hacia un punto seguro. Se usan cuando el edificio está expuesto a filtraciones recurrentes.
  • Barreras perimetrales: se aplican en el exterior de los muros del foso para evitar que el agua del terreno llegue a la estructura.

La elección del método depende de factores como la antigüedad del edificio, el tipo de suelo o la cantidad de agua presente. En instalaciones con filtraciones persistentes, combinamos varios sistemas para asegurar una protección duradera. Una buena impermeabilización no solo evita averías, sino que garantiza que el ascensor funcione con fiabilidad y seguridad durante muchos años.

¿Qué opciones existen cuando no se puede construir un foso profundo?

En muchos edificios existentes, especialmente los más antiguos, no es posible excavar un foso con la profundidad estándar de un ascensor convencional. Esto no impide la instalación, pero sí requiere aplicar soluciones técnicas específicas que garanticen la seguridad y el cumplimiento normativo. La normativa EN 81-21, diseñada para ascensores en edificios ya construidos, permite adaptar estas instalaciones sin comprometer la seguridad.

Las alternativas más habituales son:

  • Foso reducido: se emplean amortiguadores y sistemas de seguridad diseñados para trabajar con alturas inferiores, normalmente entre 10 y 25 centímetros.
  • Ascensor unifamiliar o de velocidad reducida: estos equipos están pensados para fosos mínimos y son ideales para viviendas o edificios con fuertes limitaciones estructurales.
  • Rampa en la planta inferior: cuando no se puede excavar ni siquiera unos centímetros, es posible salvar el desnivel con pequeñas rampas que facilitan el acceso.
  • Ascensores sin foso: son modelos específicos que permiten instalar la cabina prácticamente a ras de suelo, siempre dentro de lo que permite la normativa aplicable.
  • Adecuaciones puntuales del terreno o del solado: en algunos casos basta con retirar el pavimento para obtener la profundidad mínima necesaria.

Estas soluciones permiten llevar accesibilidad y movilidad a edificios donde, a priori, parecía imposible instalar un ascensor de forma segura, como ocurre con nuestras sillas salvaescaleras en Sevilla.

Cómo trabajamos en Elevadores Vilber este tipo de instalaciones

En Elevadores Vilber llevamos desde 1995 instalando ascensores y soluciones de accesibilidad en todo tipo de edificios, muchos de ellos con fosos insuficientes o con estructuras que no permiten excavaciones. Gracias a esa trayectoria, conocemos bien los desafíos que presentan los edificios antiguos y las limitaciones que aparecen en obras ya existentes.

Nuestro equipo técnico analiza cada caso de forma individual: estudiamos la profundidad real disponible, las condiciones del terreno, el estado del hueco y la normativa aplicable.

A partir de ahí, proponemos la solución más adecuada, ya sea un foso reducido, un ascensor de velocidad reducida o alternativas como nuestras sillas salvaescaleras en Madrid, según las posibilidades del edificio.

El objetivo es siempre el mismo: ofrecer una instalación segura, accesible y duradera, sin necesidad de obras invasivas y adaptada a las necesidades de cada usuario y cada comunidad.

Si necesitas instalar un ascensor y tu edificio no permite un foso profundo, podemos ayudarte a encontrar la solución más adecuada. Nuestro equipo técnico puede realizar un estudio personalizado y orientarte sobre las opciones disponibles para garantizar una instalación segura y accesible.